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Efemérides

Efemérides del 13 de Abril

No se puede amar lo que no se conoce. Las efemérides cuentan la enorme historia del Glorioso INDEPENDIENTE de Avellaneda.

1930 – Por la fecha 4 del Campeonato de Primera División 1930, aún en la era amateur, Independiente recibe a Racing y le gana por 3 a 1 con un gol de Alberto Lalín y dos de Luis Ravaschino.

Pero no importa demasiado eso para la efeméride, ni tampoco que haya sido el último clásico de Avellaneda en la era amateur del fútbol, deporte que a mitad del siguiente año quedaría oficialmente profesionalizado.

El principal acontecimiento que amerita traer el recuerdo de aquel día, es que con aquel partido se inauguraron las nuevas obras del Estadio “La Visera”.

Recordemos que el estadio, el primero de toda Sudamérica construido íntegramente de cemento, se había inaugurado en marzo de 1928, pero aún quedaba mucho por hacer en la nueva casa del club, y es por eso que las obras no cesaron.

El campo de juego fue cambiado de orientación, y también se bajó su nivel. Alrededor del mismo se construyó una nueva tribuna en terraplén donde fueron creadas 6000 plateas más, que se sumaron a la ya enorme capacidad. De esa forma, el pasillo que antes bordeaba el campo, ahora pasaba a ser la división entre las partes bajas y altas de cada tribuna.

Pero eso no es todo, también se completaron las tribunas laterales y se construyó la tribuna para los visitantes. Para mejor comprensión de todo esto, resulta imprescindible observar las fotos que acompañan a la efeméride.

Con todo lo mencionado, el estadio pasó a tener una capacidad extraordinaria de 80.000 espectadores, una suma de personas que según las crónicas de la época fue sobrepasada muchas veces, no solo por la cantidad de hinchas de Independiente que iban a ver los encuentros, sino que simpatizantes de los demás clubes también acudían a los partidos para disfrutar de la majestuosidad de la casa roja.

Imaginen ustedes que hacía ya dos años que era el mejor estadio de Sudamérica, y ahora, dos años después, se superaba a sí mismo.

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1973Nacimiento en Valentín Alsina, partido de Lanús en la provincia de Buenos Aires, de Gustavo Adrián López, “Gustavito”. Disputó 91 partidos vestido de rojo entre 1991 y 1995, convirtiendo 12 goles, y se coronó campeón del Torneo Clausura 1994, Supercopa 1994, Supercopa 1995, y Recopa 1995.

Un zurdo intratable, dueño de una gambeta endiablada, surgido de la cantera e hincha fanático del club. Fue Hugo Saggioratto quien le recomendó a Ricardo Bochini(ya D.T.), que lo subiera a Primera División allá por 1991.

Así fue que el 1 de diciembre de aquel año debutó en un empate 1 a 1 contra Boca. Sin embargo le costó afianzarse y, al lograrlo, sufrió una rotura de ligamentos en su pierna menos hábil, la derecha, que lo dejó nueve meses sin jugar.

Volvió para mayo de 1994, lleno de nuevas ilusiones y por sobre todo con la misma técnica y talento. Estaba ya comenzado el Torneo Clausura, pero justo cuando se frenaba la actividad a causa de disputarse el Mundial de Estados Unidos.

Al reiniciarse la competencia Gustavo fue titular inamovible en la recta final que llevó a Independiente al título. Se convirtió en pieza clave y vital por el sector izquierdo del ataque. Durante el segundo semestre siguió con su alto nivel en la Supercopa, que terminó en las vitrinas de Independiente tras vencer a Boca en la final.

En 1995 cosecharía dos títulos internacionales más, primero fue la Recopa frente a Vélez en Japón, y en la segunda parte del año, ya con el “Zurdo” Miguel Ángel López como D.T. en lugar de Miguel Brindisi, logra el bicampeonato de la Supercopa, obtenida en el mismísimo Estadio Maracaná de Brasil venciendo al Flamengo de Romário.

Gustavo era de los máximos talentos del país, con un notable nivel individual en base a su desequilibrio, y también con un gran entendimiento de juego con Daniel Garnero, Sebastián Rambert o Albeiro Usuriaga, y luego con Javier Mazzoni.

Tal vez no aportaba tantos goles, pero sus gambetas hasta el fondo del campo y sus centros para darles goles a los demás, hicieron ganar a Independiente gran cantidad de partidos. Tal es así que en 1994 fue elegido delantero del equipo ideal de América, junto a sus compañeros Rambert y Usuriaga, quienes constituían la delantera ideal del continente, algo que nunca había pasado y que jamás fue repetido.

Gustavo juega su último partido en la fecha 19 del Torneo Apertura 1995, y su alto nivel vestido de rojo hizo que Europa se fijara en él. Se lo llevó Zaragoza para 1996 siendo pase record para dicho club hasta ese entonces. Allí dejó un gran recuerdo y rindió de buena forma durante 3 temporadas, hasta que en 1999 pasa a Celta de Vigo.

En ese club su nivel aumentó, se convirtió en emblema, capitán e ídolo de la institución, fue muchas veces pretendido por los clubes más poderosos de Europa pero se quedó, hasta que en 2007 tuvo diferencias con los dirigentes y no renovó su contrato, pasando a Cádiz por una temporada y retirándose en 2008.

Uno de los últimos ídolos de la gente, sobre todo porque en el siglo XXI es casi imposible encontrar un ídolo, aunque curiosamente los jóvenes conocen y hablan poco de él, tal vez por no haber terminado su carrera en el club, cosa que muchos hinchas le recriminan. Según Gustavo, en 2008 hizo todo lo posible por volver para retirarse, inclusive sin pretensiones económicas ni de titularidad, pero no se dio y aun no se saben claramente las razones.

Gustavo López también tuvo una larga y respetable trayectoria en la Selección Nacional. En la Sub-23 durante el año 1996 siendo medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Mientras que para las mayores jugó desde 1994 hasta el 2003, disputando la Copa América de 1997 y de 1999, sumado al Mundial del 2002.

Les dejo video de un gol fantástico de Gustavo frente a Gremio por la Supercopa 1994:

Y otro video muy interesante del famoso programa español sobre fútbol internacional, Fiebre Maldini, donde se analiza el juego de “Gustavito” durante su carrera:

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1979Último partido de Independiente en la fase de grupos de la Copa Libertadores 1979, grupo que tenía una apasionante definición para determinar quién sería el líder que siga en camino y quienes se quedarían afuera. Hace 3 días repasé el triunfo sobre Deportivo Cali, pero vuelvo a dar las posiciones hasta ese momento: Independiente y Deportivo Cali lideraban con 7 puntos, seguidos por Millonarios con 6, y sin unidades estaba Quilmes ya eliminado.

Al Rojo le toca un día como hoy enfrentar a Millonarios, mismo día en que también se enfrentaban los otros dos. Podía empatar y esperar resultados, o podía ganar y asegurarse el liderazgo gracias a su diferencia de gol. Los 11 que salieron a la Doble Visera aquel día fueron: Héctor Baley; José Lencina, Hugo Villaverde, Enzo Trossero y Osvaldo Pérez; Omar Larrosa, Rubén Galván y Ricardo Bochini; Antoni Alzamendi, Norberto Outes y Alejandro Barberón, con el D.T. José Omar Pastoriza.

Para no dejar dudas, el equipo despachó a los colombianos con autoridad. Rápidamente se puso en ventaja con gol de Antonio Alzamendi a los 2’, anticipándose de cabeza al arquero tras un córner de Omar Larrosa. A los 57’ llegó el segundo gol, Alzamendi se fue solo por derecha, encaró, y remató pero tapó el arquero, el rebote le quedó a Ricardo Bochini que también dispara y da en un defensor, un nuevo rebote y la pelota le queda a Norberto Outes que la manda al fondo del arco. A los 64’ repitió el “Beto”, cabeceando contra un palo tras un nuevo centro de Omar Larrosa. El cuarto gol llegó a los 70’, nuevamente Alzamendi encarando y definiendo cruzado, esta vez directo a la red. Finalizando el partido llegó el descuento de la visita por medio de Juan Irigoyen para el 4 a 1 final.

Por si fuese poco, Quilmes obtuvo su única victoria en la Copa frente a Deportivo Cali, dejando al Rojo líder en soledad con 9 puntos. De esa manera el equipo accedió a segunda fase o fase semifinal, donde integraría grupo con Peñarol y Boca, pero lamentablemente sería eliminado en esa instancia, jugando un partido desempate frente a Boca que le ganó en el minuto 119. De todas maneras aquella Copa quedó en manos de Olimpia de Paraguay.

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Les dejo el video de los goles de aquel día:

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1984 – Jornada de Copa Libertadores en Avellaneda, con Independiente recibiendo a Estudiantes de La Plata, en un partido emblemático de aquel año 1984 e histórico porque jamás se olvidó.

Antes de ir al encuentro presento la situación. Era por la fase de grupos de la Copa 1984, y hasta ese momento las cosas estaban de la siguiente manera: Olimpia de Paraguay era líder con 5 unidades en tres partidos, lo seguía el Rojo igualado en puntos pero con un partido más, y detrás venían Sportivo Luqueño y Estudiantes con 3 unidades, también con cuatro encuentros jugados.

Recordemos que solamente el primero de grupo seguiría en competencia, por ende, Independiente tenía la obligación de ganar su partido, le servía hacerlo por varios goles para tener una buena diferencia a favor, en caso de un posible empate en el liderazgo del grupo, y también ese día se enfrentaban los equipos paraguayos entre sí, por lo cual era favorable un triunfo de Luqueño.

Ya entrando al épico partido, aquel día salieron a la Doble Visera estos 11: Carlos Goyén; Néstor Clausen, Pedro Monzón, Enzo Trossero y Carlos Enrique (36’ Rodolfo Zimmermann); Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Jorge Burruchaga y Ricardo Bochini; Enrique Sánchez (45’ Sergio Bufarini) y Alejandro Barberón, con el D.T. José Omar Pastoriza. Mientras Estudiantes, dirigido por Eduardo Manera, conservaba la base del equipo campeón del Metropolitano 1982 y el Nacional 1983, justamente frente a Independiente. Ellos eran: Benítez; Malvárez, Agüero, Issa, Herrera; Ponce, Russo, Trobbiani; Vieta (67’ Mendes), Trama y Gurrieri. 

No comenzó para nada bien el partido, porque a los 35 minutos Enzo Trossero le comete penal a Guillermo Trama y José Ponce lo cambia por gol poniendo arriba a la visita en el marcador, y en ese momento el Rojo ya casi estaba virtualmente eliminado de la Copa. Así se fueron al descanso, pero en el segundo tiempo Independiente sería una marea roja, una furia, con un nivel de juego altísimo como el que acostumbraba éste equipo de aquella época.

A los 53 minutos Alejandro Barberón le gana la espalda a su marcador y se anticipa a la salida del arquero Juan Benítez, dejándolo fuera de camino en la zona de la medialuna del área grande. Allí “Porota” gira sobre su pie derecho y define con la zurda, mandando la pelota al fondo del arco en medio de varios defensores que intentaron taparlo.

A los 71 minutos se repite la fórmula, pase desde mitad de cancha para Barberón que nuevamente gana a espaldas de la defensa, pero en esta ocasión el arquero Benítez logra anticiparlo en la línea del área. Dicho anticipo del arquero genera un rebote que queda para la llegada de Jorge Burruchaga, quien desde lejos le pega como viene con pierna zurda para un golazo. Era el 2 a 1 a favor del local que lo daba vuelta pero que no se conformaría.

A los 77 minutos hay tiro libre para Independiente cerca de mitad de cancha, Enzo Trossero lo ejecuta rápido ante un Estudiantes dormido. La pelota va cruzada hacia el sector derecho del ataque, donde Ricardo Bochini la baja e inmediatamente con un toque sutil hace pasar de largo a su marcador. Una vez liberado el “Bocha” define de zurda al primer palo para que se convierta en el 3 a 1.

A los 83 minutos el Rojo tuvo la chance de estirar la ventaja mediante un penal que le hicieron a Barberón, quien fue derribado luego de que una vez más ganara por el sector izquierdo superando a su marcación en ingresando al área. La pena máxima fue ejecutada por Trossero, pero el arquero Benítez le adivinó la intención y tapó el remate. Aun así Independiente siguió buscando y apenas 2 minutos más tarde llegaría la frutilla de la noche.

Sonaré muy repetitivo, pero la realidad es que Alejandro “Porota” Barberón por enésima vez le ganó a su marca en el sector izquierdo, superó a su rival y se fue con pelota dominada contra el arco. Al llegar a la línea del área grande descargó hacia el medio con un pase a Sergio Bufarini, y éste a su vez, alargó el pase hacia Bochini justo en el medio de la medialuna del área. La pelota picó mal y se elevó, y en ese momento Bochini decidió realizar una definición de excelencia para un gol digno del “Maestro”. Con su pierna derecha llena de magia, le dio una “cachetada” a la pelota elevándola por sobre el salto del arquero Benítez que nunca llegó, el esférico pegó en la parte inferior del travesaño y se metió dentro del arco para el 4 a 1 final.

En relación al último tanto, y a lo que jugó Independiente ese día, les voy a dejar el video del relato de Víctor Hugo de ese gol, donde podrán escuchar con claridad las frases “Basta para mí, no quiero más, no tengo interés en ver más fútbol por un año”, “Es una barbaridad continuar jugando al fútbol después de lo que ha hecho Ricardo Bochini”.

El rojo demolía a Estudiantes y lo dejaba sin chances, con todo lo que significaba el cruce de estos equipos desde la Copa Libertadores 1968, y lo que había sido recientemente las definiciones de los títulos locales entre los dos. Un Bochini excepcional, un Burruchaga de altísimo nivel, un Barberón ganando absolutamente todas las jugadas que hizo, y un funcionamiento magnífico en conjunto durante toda la segunda etapa, hacían que Independiente destroce a Estudiantes y siga con chances de liderazgo en el grupo. Además, mostraba un fútbol que sería difícil de olvidar, y prueba de ellos es que hasta hoy en día se hable de ese equipo, incluso los que no son hinchas del Rojo.

En Paraguay Olimpia le ganaba a Luqueño, por lo que las cosas quedaban así: Independiente líder con 7 unidades y diferencia de 5 goles a favor en 5 partidos jugados, y segundo Olimpia con mismo puntaje y diferencia de 3 goles a favor pero en 4 partidos, mientras que los dos equipos restantes ya quedaban sin chances.

A fines de abril llegaría el último partido de la fase de grupos para Independiente, justamente frente a Olimpia, y si el Rojo lograba la victoria prácticamente sellaría su pase a la siguiente fase, pero ya habrá tiempo para contarles sobre ese día, que se trató de otra jornada épica de.

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Les dejo el video de los goles del partido:

Y también el del relato mencionado de Víctor Hugo:

Y no se pierdan esta foto de la efeméride, antes de iniciarse el juego cuando los capitanes están en diálogo con el árbitro.

Para algunos puede que sea sólo una foto más, pero si observan verán al ídolo y capitán, el extraordinario Enzo “Vikingo” Trossero, con una postura que no deja lugar a dudas sobre su personalidad, su mirada en alto clavada en el capitán rival, que simplemente bajó su vista hacia el suelo. Así era Trossero, y así era la personalidad de este equipo.

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Colaboración: Hernán Paglieri-Vicepresidente Peña Roja Daniel BertoniSan Andrés de Giles

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