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Efemérides

Efemérides del 15 de Abril

No se puede amar lo que no se conoce. Las efemérides cuentan la enorme historia del Glorioso INDEPENDIENTE de Avellaneda.

1934Independiente visita a River y le gana por 2 a 0, con goles de Antonio Sastre a los 40 minutos y de Adolfo Martínez a los 77’. Fue por la fecha 4 del Campeonato Argentino de Primera División 1934, y ese día los 11 en el campo fueron: Fernando Bello; Luis Fazio y Fermín Lecea; Juan Ferrou, Juan Corazzo y Rodolfo De Jonge; Pedro Valentini, Felipe Álvarez, Alberto Castillo, Antonio Sastre y Adolfo Martínez, dirigidos por Zoilo Canaveri.

El dato de color de la jornada, fue que el arquero del Rojo Fernando “Tarzán Bello, le tapó un disparo desde el punto de penal al “Mortero de Rufino”, Bernabé Ferreyra, enviando la pelota por encima del travesaño. Ferreyra no solo fue de los mejores delanteros que dio el fútbol argentino, sino que además es el único del país en tener más goles que partidos jugados.

Con este importante triunfo Independiente quedaba como líder del torneo junto a Platense. El campeonato había cambiado de formato, ya no eran dos ruedas de todos contra todos, sino que redujeron el número de equipos a 14 y se hizo a tres ruedas, haciendo que dure 39 fechas. Ya en la efeméride del clásico frente a Racing por la segunda fecha, hice un análisis de lo que fue el equipo ese año, terminando como subcampeón nuevamente (lo había sido en 1932).

Pero para ampliar un poco más, decir que desde el triunfo frente a River, Independiente toma el liderazgo del torneo por casi dos ruedas completas, y terminaría perdiendo el campeonato por 1 punto debajo de Boca. El equipo tenía un arquero que era figura siempre, y desde hacía un año era inamovible pero lo sería por muchos años más. Sumado a él había una defensa férrea, lo cual hizo de Independiente el equipo con menor cantidad de goles en contra, apenas fueron 41, en relación a Boca que recibió 62 y de San Lorenzo (salió tercero) que recibió 63. El principal problema estaba en el ataque, ya que en esa zona no se encontró el ideal funcionamiento en todo el año, y prueba de ello fue la utilización de 17 delanteros durante la competición.

Lo mejor del año en el aspecto ofensivo fue la aparición de Arsenio Erico, que debutaría en la fecha 7 frente a Boca y ya lo repasaremos llegado el momento.

1965Finalísima de la Copa Libertadores de América 1965, la primera de la historia bajo esa denominación, ya que todas las anteriores tuvieron el nombre de Copa de Campeones de América.

Se enfrentaban por el título Peñarol de Uruguay, buscando su tercera conquista de la Copa, contra Independiente buscando su segunda consecutiva, ya que era el campeón vigente. El escenario era el Estadio Nacional de Chile, campo neutral tal cual marcaba el reglamento, porque era el tercer partido entre ambos rivales. En Avellaneda había sido triunfo del Rojo por 1 a 0 con gol de Raúl Bernao 6 días atrás, pero hacía apenas 3 días en Uruguay ganó el local categóricamente por 3 a 1.

Sin dudas Peñarol y Santos eran, hasta ese momento, los dos equipos más ganadores del continente. Los uruguayos venían de ser campeón en su país en 6 de los últimos 7 campeonatos, y en el plano internacional ya eran campeones de 2 de las 5 Libertadores que se habían disputado, más un subcampeonato en otra, y en 1961 se había consagrado campeón del mundo frente a Benfica del legendario Eusebio.

Tenía un equipo maravilloso, con figuras notables. El joven arquero Ladislao Mazurkiewicz ganaría todo a nivel local e internacional con Peñarol, además de que sería el arquero de su Selección durante tres mundiales consecutivos. Lo mismo para el defensor Pablo Forlán, figura del equipo y figura de Uruguay jugando tres mundiales, y sí, se trata del padre del delantero Diego. El lateral-volante Omar Caetano jugó en Peñarol desde 1961 a 1975, ganando unos 14 títulos en casi 600 partidos, además que representaría a Uruguay en dos mundiales.

El mediocampista Néstor Gonçalves, una leyenda de la institución por su fidelidad, con casi 600 partidos jugados solamente con esa camiseta y 15 títulos ganados, además venía de jugar el Mundial 1962 y jugaría el de 1966. La estrella rutilante era Pedro Virgilio Rocha, futbolista que integra la lista de los mejores sudamericanos del siglo XX, estando entre los primeros 50 de dicha lista. Pedro era un volante con enorme capacidad de gol, en más de 10 años en Peñarol lograría un promedio de medio gol por encuentro y ganó 13 títulos. A nivel Selección es de las máximas figuras de la historia, venía de jugar el Mundial 1962 pero jugaría los tres siguientes, siendo el único en la historia de su país en jugar cuatro mundiales.

En la delantera estaba Juan Joya, el peruano que jugó desde 1961 a 1969 en Peñarol cosechando 11 títulos, y también era jugador de su Selección. José Sasía estaba en Peñarol desde 1961 y ya había ganado tres títulos locales y dos internacionales, además de ser jugador de Uruguay en dos mundiales. Y Héctor Silva que había llegado recientemente de Danubio, lo ganaría todo en 1966, y era otro delantero parte de su Selección. El gran ausente en el equipo era Alberto Spencer por lesión, el ecuatoriano es hasta hoy el máximo goleador de la Copa Libertadores con 54 goles, es muchas veces elegido como el mejor de su país en toda la historia, en más de un decenio en Peñarol ganó 8 títulos locales y 6 internacionales.

En el camino a las finales, Peñarol pasó su fase de grupos y en semifinales eliminó al poderosísimo Santos de Pelé, luego de que en tres choques el global culmine 9 a 8. Independiente por su parte había comenzado su participación en la Copa en la segunda fase o fase semifinal, tal cual lo marcaba el reglamento para el último campeón, chocando en dicha instancia contra Boca, siendo ese el primer encuentro entre argentinos en la historia de la competición. El Rojo superó a su rival luego de tres partidos que fueron verdaderas batallas futbolísticas, redondeando un global de 2 a 1.

Nos metemos en el partido, y aquel día por la Copa, Peñarol sale al Estadio Nacional de Chile con estos 11: Ladislao Mazurkiewicz; Pablo Forlán, Carlos Pérez, Luis Varela y Omar Caetano; Pedro Rocha, Néstor Gonçalves y Ernesto Ledesma; Héctor Silva, Miguel Reznik (44’ José Sasía) y Juan Joya, con el D.T. Roque Máspoli, ex jugador de la Selección de Uruguay.

Mientras que Independiente presentó a: Miguel Ángel “Pepé” Santoro; Raúl Decaria, Rubén Marino “Hacha brava” Navarro, Juan Carlos “La Garza” Guzmán y Roberto “Pipo” Ferreiro; Osvaldo “Petiso” Mura, David “Lobo” Acevedo, dos enlaces que fueron Vicente “Capotito” De la Mata (35’ Miguel Mori) y Raúl Savoy; Raúl “El Loco” Bernao y Roque Avallay, bajo la comandancia del D.T. Manuel “El Colorado” Giúdice, el mismo que estuvo en el banco en la copa del año anterior. 

Comienzan las acciones e Independiente sale al ataque inmediatamente, entrando al área rival antes de los 10 segundos de juego. Pero fue a los 9 minutos que se pone en ventaja por gol de Carlos Pérez en contra, luego de una mala salida del equipo uruguayo perdiendo la pelota y un fuerte remate de Osvaldo Mura que rebotó en el rival. Peñarol buscaba el empate y el Rojo seguía atacando, teniendo chances muy claras, hasta que a los 27 minutos Raúl Bernao activa su lujosa pierna derecha para romperle el arco a Mazurkiewicz y anotar el segundo. A la media hora de juego, el juez peruano Yamasaki marcó penal a favor de Peñarol, que según las crónicas no fue bien sancionado, pero de todas maneras Pedro Rocha desvió su remate.

Un ratito después, a los 33, fue Roque Avallay quien mete la pelota al lado del palo para el tercero. Inmediatamente se fueron expulsados Rubén Navarro por Independiente y Ernesto Ledesma por Peñarol, por lo cual ambos jugarían con 10, por lo que Don Manuel Giúdice hizo retroceder en el campo a Raúl Savoy. El Rojo parecía sellar la historia, pero un minuto antes de terminar la primera parte Juan Joya anota el descuento poniendo a Peñarol en partido, porque faltaba mucho tiempo de juego y porque se trataba de un equipo fantástico capaz de lograr cualquier epopeya (sino pregúntenle a River, que en 1966 le iba ganando por 2 a 0 la final y Peñarol le terminó ganando 4 a 2).

Pero el Rojo no estuvo dispuesto a regalar nada, y luego de un gran primer tiempo continuó la misma línea en el segundo. Siguió atacando y generando situaciones de gol a pesar de la fuerza que le hacía Peñarol. Así fue hasta que a los 81 minutos llegaría la frutilla del partido, en los pies de Osvaldo Mura, con una jugada de antología arrancando desde mitad de cancha a pura gambeta, superó al arquero y definió al ángulo ante el cierre del último defensor. Un gol extraordinario, de los mejores que se hayan visto en finales de la Copa.

Fue el 4 a 1 definitivo para coronarse, destrozando al coloso uruguayo, así como el año anterior Independiente lo había hecho con Santos, mostrándole a todos que ningún cuco le daba miedo, y que la mística copera nacía para vivir por siempre.

Independiente era bicampeón de América, llevándose disputadas 6 copas y logrando así lo mismo que Santos y Peñarol habían logrado ser bicampeones. Fue además la segunda copa para el Fútbol Argentino, luego de las frustraciones de San Lorenzo en 1960 y de Boca en 1963.

Para ampliar el análisis del partido, hay que decir que Independiente pasó por encima a su rival, cuyo único momento que tuvo para tener aspiraciones fue el penal, porque de haberlo convertido podía llegar a reaccionar. Eso no pasó, y el Rojo lo siguió superando en todos los sectores del campo de forma avasallante.

En relación a esto, El Gráfico expresó en su crónica: “Independiente llenó la escena de rojo. La vistió, la decoró de rojo desde el prólogo hasta la caída del telón. Monopolizando la escena, robándose los aplausos de toda la platea. De Peñarol no quedó nada, absolutamente nada.”.

Fue el mejor partido que disputó el equipo en la competencia, cuando eran muy pocos los que le tenía fé. El desempeño fue por lejos superior a los partidos la serie contra Boca, por encima a la primera final, y totalmente opuesto a la segunda final en Montevideo, donde se jugó realmente muy mal. Vicente De la Mata fue la figura absoluta, alcanzándole medio partido para volver loco al rival y ser generoso en el retroceso, hasta irse lesionado para que ingrese Miguel Mori.

Los otros dos de altísimo nivel fueron Osvaldo Mura y Raúl Bernao, éste último siendo aclamado por el público por el desequilibrio que generó y la riqueza de su magnífica pierna derecha. En conclusión: el Rojo aplastó física, táctica y futbolísticamente a su rival, en un partido donde no hubo paridad de ningún tipo.

Posterior al cotejo, Manuel Giúdice le confesó a El Gráfico que tenía todo el partido pensado e ideado, que lo planificó en el viaje de regreso de Montevideo y que dicha planificación le generaba una fé total en la coronación. Habló con sus jugadores y aceptaron con la misma fé la idea del D.T. También declaró que todo se dio como él había pensado, y que cada uno de sus jugadores ejecutó lo planificado a la perfección.

Aquel Independiente era un equipo y un grupo extraordinario, compacto y experimentado en defensa y mediocampo, con juventud, frescura y buen pie en sus atacantes. Participaron también en la copa José Paflik, Ricardo Pavoni (debutó en Independiente en la llave con Boca), Mario Rodríguez que era titular, y Luis Suárez. El Rojo disputó 6 partidos para ser campeón (es la copa que menos partidos jugó, siempre cumpliendo con el reglamento), ganó 3, perdió 2 y empató 1, convirtiendo 8 goles y recibiendo 5, con Mura y Bernao siendo los que más anotaron con dos goles cada uno.

Se completaba un maravilloso ciclo siendo campeón local en 1963 y bicampeón americano en  1964-1965, incluyendo goleadas a Millonarios y Alianza Lima, victorias en Brasil y como local al mejor Santos de la historia. Se venció a Nacional de Uruguay en la final de 1964, y ya en esta Copa eliminando al gran equipo de Boca con Antonio Roma, Silvio Marzolini, Antonio Rattín, Ernesto Grillo y Ángel Clemente Rojas. Por su parte como dije, éste equipo de Peñarol para nada terminaría su proceso de gloria, al año siguiente volvería a ser Campeón frente a River, y sumado a eso sería Campeón del Mundo venciendo a Real Madrid, y lo agrego para seguir tomando dimensión de a qué clase de equipo el Rojo le dio tan tremenda paliza en la final.

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Les dejo dos videos:

El primero de la goleada a Peñarol:

 Y el segundo sobre el ciclo 1964-1965.

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1977Independiente como local (pero en cancha de Racing), vence a Gimnasia y Esgrima La Plata por 6 a 2, siendo esa la máxima goleada histórica entre ambos equipos. Fue por la novena fecha del Torneo Metropolitano 1977, un campeonato donde el Rojo terminó como subcampeón, y del cual habrá sucesivas efemérides por la estupenda campaña y el alto nivel de juego del equipo.

La formación aquel día fue: Carlos Gay; José Lencina, Hugo Villaverde, Enzo Trossero y Miguel Arigoni; Omar Larrosa, Rubén Galván y Ricardo Bochini; Héctor Arrieta, Norberto Outes y Daniel Bertoni, con José Omar Pastoriza como D.T.

A pesar la gran cantidad de goles, resultó que la primera etapa terminó empatada en 0. El Rojo fue ampliamente superior, pero no pudo traducirlo en goles, principalmente por la actuación del arquero de la visita, José Ducca. Rubén Galván era la figura del equipo, amo y señor de la mitad de cancha, y siendo el jugador más claro a la hora de iniciar los ataques.

Pero en la segunda etapa todo cambió, es decir, todo el fútbol de alto vuelo que jugó el equipo se tradujo en goles. A los 54’ llegó la apertura del marcador gracias a Omar Larrosa, quien definió de zurda y de emboquillada en la salida de un tiro de esquina, la pelota pegó en la base del travesaño y se metió. A los 61 roba el “Negro” Galván, toca para el “Bocha” y éste asiste perfecto a Norberto Outes, quien elude al arquero y define a la red. A los 63’ se dio una de las clásicas combinaciones entre Bochini y Bertoni, desarmando a toda la defensa rival y culminando con un fuerte zurdazo de Daniel al fondo del arco. Y a los 69el mejor de los goles de la jornada, porque a las combinaciones Bochini-Bertoni se le sumó el “Beto” Outes, y tras una serie de paredes la jugada culminó con otro gol del centro delantero, siendo el 4 a 0 en apenas un cuarto de hora.

Gimnasia descontó dos veces, a los 70’ y 75 minutos, con goles de Oscar Fornari, pero inmediatamente llegó un nuevo gol del “Superpibe” Bertoni, y otro de Outes tras cabecear un centro exacto de Bertoni, llegando el “Beto” a un triplete y decretando el 6 a 2 final.

Fútbol de alto nivel como dije, y como expresó El Gráfico en la cobertura, con Rubén Galván haciendo todo bien, Ricardo Bochini superlativo en la segunda etapa, Héctor Arrieta y Daniel Bertoni desequilibrantes por las bandas, y Norberto Outes genial terminando las jugadas. Como dije al principio, fue la mayor goleada entre ambos rivales, y a ella le sigue la victoria del Rojo por 5 a 0 en 1939, y otro triunfo por el mismo marcador en el Metropolitano 1968.

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Colaboración: Hernán Paglieri-Vicepresidente Peña Roja Daniel BertoniSan Andrés de Giles

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