Conectate con nosotros

Entrevistas

1934. El día que debutó Erico

por Redacción EG

Cuando el 6 de Mayo de 1934 Chantecler y el fotográfo de El Gráfico acudieron a la cancha de Boca para el partido con Independiente, no sospechaban que iban a testimoniar un día histórico. La crónica y las fotos.

En el numero pasado, al hacer mi comentario semanal, parece que hubiese presentido lo que iba a ocurrir el domingo, cuando decía que, dentro de la teoría de la relatividad de las cosas humanas, lejos de escapar a ella el fútbol la robustecía y que no se podían, en consecuencia, hacer afirmaciones rotundas, pues nos exponíamos a desdecirnos hoy de lo que dijimos ayer. Además, sostuve que Boca Juniors después de su derrota frente a la Unión Talleres-Lanús, iba a resultar para Independiente un rival más peligroso, por el ansia de rehabilitación de sus players. Lo que dije entonces aparece plenamente confirmado luego del clásica match jugado en el estadio de Brandsen y Del Crucero, donde Independiente estuvo a punto de entregar el rosquete de invicto con todas las de la ley frente a su adversario tradicional.

Cuadro de Boca Juniors, que actuó con mucho entusiasmo, dominando en la mayor parte del encuentro. Sus mejores hombres fueron Cussatti, Benítez Cáceres y Lazzatti.

Pero no nos precipitemos y vayamos por partes, ordenando la ilación del comentario. Quedábamos, por cosa muy sabida, que lo probable era que se entablaría un duelo entre la defensa roja y el ataque auriazul y que, de ese choque de grandes fuerzas como protagonistas resultaría la victoria de uno u otro contendor. El quinteto boquense superaba, siquiera en penetración y peligrosidad, al de los rojos, y la defensa de Avellaneda calzaba puntos netamente superiores a la de la Boca. Para hacer este juicio bastaba con analizar el valor individual de ambos conjuntos y los antecedentes de sus matches en lo que va de la temporada. Eso lo pensamos todos, dejando los más prudentes una puerta de escape a la teoría de la relatividad o, lo que es lo mismo, a la diferencia que va de lo que se supone a lo que prácticamente será.

El caso es que, dentro de un juicio criterioso, Independiente tenía más probabilidades de ganar en mérito a la campaña realizada hasta ahora, y que Boca es uno de aquellos rivales tanto más peligrosos cuanto más títulos y campanillas presenta el contrario, sobre todo desde que su defensa dejó de ser un adefesio y su ataque se mantiene a la altura de su fama de peligroso y goleador.

Atropellando entre Lazzatti y Bibi, el delantero rival Erico cabecea la pelota, pero sin imprimirle la fuerza necesaria, resultándole fácil a Pardies rechazarla, para lo cual va a abandonar la valla.

EL MATCH

Con esa opinión previa a los matches que nadie nos puede impedir fuimos todos los que conseguimos ubicarnos en las graderías del Boca, con la perspectiva de que, cualquiera que fuese el resultado final, habríamos de presenciar una lucha plena de emotividad, rendimiento y elevada exhibición del deporte.

Cuando las líneas se pusieron en movimiento luego de la pitada inicial del referee, la primera comprobación fue de sorpresa, grata en las tribunas oficiales y penosa en las populares. En efecto, inexplicablemente, la extraordinaria línea de halves roja actuaba desconectada y titubeante, con falta de colocación, lentitud y falta de seguridad alarmante, mientras que el quinteto ofensivo auriazul, servido por un terceto medio más aplomado, avanzaba con planes rápidos y precisos, que creaban situaciones de algún peligro al arco de Bello.

Pudo creerse que ese comienzo inesperado iba a ser momentáneo, porque en cuanto se asentara la defensa visitante, las cosas cambiarían de aspecto, pero no fué así y hacia el cuarto de hora de lucha la desorientación era evidente en las filas rojas, mientras en las auriazules, los planes mejoraban evidentemente, en armonía y precisión. El score no había sido abierto, pero si algún goal venía estaba cantando que sería de Boca.

GOAL DE MARTINEZ

El winger Martínez, de Independiente, que abrió el score con un tiro magistralmente dirigido.

Pero como los goals no se logran matemáticamente por el mayor número de méritos acumulados, sino a raíz de una jugada positiva o inesperada, el primero en lograr ventaja fue Independiente, merced a una acción sumamente inteligente del winger Martínez, quien, tras eludir al half de su mismo apellido, se disponía a enfilar el centro cuando advirtió que, adelantándose a sus propósitos, Pardies salía de su valla para interceptarlo. Rápidamente, el wing cambió de pensamiento y en lugar del centro, desde un ángulo dificilísimo, envió un shot rasante al arco, y la ball, pasando por detrás del goalkeeper, fue a dar en un poste y alojarse luego en la red. Lo raro de la jugada dejó frío al público, pero reaccionó y el inteligente autor del tanto fué largamente aplaudido.

Desde entonces el juego adquirió una movilidad acentuada, y si las distintas líneas no desplegaron una acción brillante, por lo menos la intensidad de la lucha y su rapidez fue tanta que la emoción puso un nudo en todas las gargantas. Por un momento pareció que la ventaja había entonado a los visitantes, cuya defensa se hizo más sólida y el ataque más penetrante y veloz, adquiriendo el match el gran colorido que le da un perfecto equilibrio y un derroche de energías sin medida.

Empero, poco a poco Boca fue más pujante y armónico y fugaz la reacción defensiva de Independiente, volviendo a ser la característica saliente del match una ofensiva más frecuente y peligrosa local, merced a una mayor precisión general y, especialmente, de una velocidad superior en el desplazamiento de sus hombres, que no se resignaban a la desventaja.

ESPECTACULAR EMPATE

A la media hora clavada, Fazio, que debía cuidar a una pareja peligrosa como Benítez Cáceres y Cussatti, sin la debida colaboración de Ferrou, cometió uno de los varios yerros peligrosos en que ya había incurrido, y como consecuencia del mismo Cussatti consiguió enviar un medido centro, que Bello interceptó sin retener la pelota, que fue a caer dentro del área. Trató de apoderarse de ella Sánchez, pero más rápido y resuelto Benítez Cáceres, la consiguió antes y sin detenerse, en plena carrera, dándose cuenta de la posición ventajosa de que Bello aún no había regresado a su puesto, con un shot alto y violento obtuvo el goal del empate que, por merecido y espectacular, promovió una ovación sostenida y ensordecedora.

Tras un centro del wing Cussatti que rechaza a medias Bello, cuando Varallo cargaba, la pelota va a poder de Benítez Cáceres, quien sabe aprovechar la oportunidad, enviando de inmediato un shot alto y recto, que halla la red.

Desde entonces hasta el final del período Boca siguió llevando la mejor parte, aunque de vez en cuando las reacciones de los rojos decían que se trataba de un rival, que no por hallarse en un mal día iba a dejar de vender cara su derrota. No hubo modificaciones en el score y es justo consignar que en el balance de ese primer tiempo, el empate no había sido una justa compensación a los méritos mayores que Boca había realizado en su transcurso.

SEGUNDO PERÍODO

No había dos opiniones encontradas. Mientras Boca estaba jugando un match muy satisfactorio, Independiente no repetía sus buenas performances, y si el segundo tiempo confirmaba lo del primero, los rojos iban a dejar incuestionablemente, no su título, porque tal título no existe, pero sí su condición de invicto, no obstante que Lucco había vuelto a resentirse de su lesión y achicaba el poderío ofensivo del entonces presunto vencedor. La reanudación del juego demostró que las características no habían cambiado, y mientras Boca seguía mostrando una estimable armonía, Independiente reincidía en su defectuosa trabazón e inseguridad general.

Benítez Cáceres, de notable actuación, y que marcó el primer tanto de Boca.

Después de algunos minutos de llevar el control del juego, Boca se colocó en ventaja por el flanco en que lógicamente ella debía venir: por el lado izquierdo, tan flojamente cuidado por Ferrou y Fazio. Cussatti recibió un buen pase de Varallo, y se cortó hacia el goal, haciendo un tiro potente y esquinado desde unos 15 metros, que Bello, muy bien colocado, no alcanzó a interceptar por no haber cerrado suficientemente el sitio de la trayectoria de la ball.

Por ese goal y las jugadas siguientes se fue haciendo carne en el público la creencia de que el triunfo estaba sonriendo francamente a Boca, pero, para asegurarlo, hacía falta un goal más, ya que Independiente no es adversario vencido por un solo goal de diferencia.

EN EL PECADO ESTÁ EL CASTIGO

Aunque con cierto equilibrio, siguió primando Boca por más entendimiento y rapidez en la concepción de las jugadas, si bien constituía una preocupación el juego peligroso y positivo del ala izquierda visitante, que era lo único firme y brillante que quedaba en la iniciativa del puntero del campeonato. Así las cosas, Suárez, que había estado jugando con bastante limpieza, pretendió detener con malas artes una incursión de Rojas, y aunque el winger cayó, el que sacó la peor parte del choque fué el half, quien se lesionó, quedando en, inferioridad de condiciones, al extremo de que debió cambiar posiciones con Benítez Cáceres, que venía siendo el mejor forward. Esta flaqueza boquense, tanto más grave cuanto que se unía a la ya conocida de Lucco, motivó primero un equilibrio en la lucha, y luego, una ligera superación de los rojos.

EL GOAL DE EMPATE

Al cumplirse la media hora, cerca del centro del field, Benítez Cáceres obstaculizó a Alvarez y el referee lo penó por foul, aduciendo que lo interceptaba con el codo. El free-kick fue impulsado por Fazio, con tal precisión, que la pelota cayó en el área penal frente a Sastre y Martínez, quienes atacaron simultáneamente en forma que, tomando el insider la ball desde no más de tres metros, envió un shot calculado, ante el cual Pardies nada pudo hacer.

Un momento de apremio para los locales salvado mediante un gran esfuerzo.

La inferioridad de condiciones del team boquense y el empate volvieron la oración por pasiva, de manera que el presunto vencedor se fué transformando en el probable vencido. Todo el cuadro rojo cobró mayor confianza y Boca se azaró en forma que, desde entonces hasta el final, sin que se le pudiera llamar dominio, la fiscalización del juego ofensivo estuvo a cargo de los visitantes, cuyas cargas provocaron algunas situaciones críticas para el arco de Pardies.

EL GOAL ANULADO

Tan poco faltaba para terminar que el que marcara un goal podía darse por vencedor, y el que lo estaba a punto de hacer era Independiente. Ello ocurrió, en efecto, a los 37 minutos: Martínez escapó a su homónimo y a Moisés, colocando un centro de precisión a media altura ante el cual Rojas corrió para cabecear, pero antes que él llegara alcanzó Pardies a desviar la pelota con la punta de los dedos, y el winger fue a parar al fondo de la red. Alvarez corrió en busca de la redonda y desde la línea demarcatoria del área penal la envió otra vez hacia el centro, en el momento en que Rojas salía del arco. La pelota pasó por frente a éste, y Martínez la alcanzó de cabeza, alojándola en la red, en cuyo instante el referee penaba tardíamente el off-side en que había incurrido Rojas, quien, no pudiendo cambiar la situación de la jugada, si se hubiese quedado quieto dentro del arco hasta que ella terminase habría legitimado el goal del triunfo que por su exclusiva culpa resultó invalidado. Desde ese momento hasta el final el empate subsistió y, cosa increíble para el que había presenciado el juego, el que se sintió aliviado ante la pitada final fué el team local.

ERICO, el paraguayo que debutó como centre-forward de Independiente, salta intentando interceptar un rechazo de Martínez.

LO QUE FUE LA LUCHA

Contra toda suposición basada estrictamente en la lógica, el team más armónico, el que resultó más parejo en su juego alternado de ataque y defensa, el que llevó la mejor parte y acumuló mayores merecimientos para salir airoso, fue Boca Juniors. En mi opinión, produjo ese cuadro en su acción colectiva el mejor match de la temporada, por el manifiesto equilibrio y precisión en la organización de sus líneas. Su desempeño debe haber dejado satisfecho a sus partidarios, muy luego después de su performance poco aceptable ante Talleres-Lanús. En cambio Independiente, que tiene acostumbrado al público a mostrar una defensa sólida, absolutamente homogénea y sin defectos, sorprendió por la acumulación de errores en que incurrió, hasta mostrarse desconectada y falta de concepción para organizar un impedimento al ataque rival y alimentar con la maestría con que sabe hacerlo el juego del suyo. No pararon ahí las sorpresas, porque jugando su quinteto en forma superior aún huérfano de apoyo, demostró que a veces es hasta posible que un ataque que se considera infinitamente inferior en calidad a una defensa pueda superarla en ciertas ocasiones, para que el desastre no sea completo y resulte la tabla salvadora.

No fue una lucha brillante, pero sí tenazmente disputada y con notable derroche de energías y velocidad, en particular durante el primer período, que fue el mejor y más lúcido, sobre todo desde los 15 a los 30 minutos. La calidad del juego dejó bastante que desear y por culpa principal de la performance falsa de los rojos, que por su regularidad eran los que inspiraban mayor confianza. Al hacerse reñida la contienda, es claro que fue recia, pero en general la corrección primó y pudo desarrollarse normalmente.

Ahora es el arco de los visitantes el que acaba de pasar por una situación difícil ante un recio shot alto de Cussatti, que rozó el travesaño.

La mayor armonía, velocidad y decisión del team boquense lo hizo merecedor del triunfo, que no supo conquistar porque su táctica ofensiva resultó defectuosa. El eje del quinteto, bien vigilado, pretendió resolver por sí mismo las situaciones favorables y eso hizo que se malograran varias oportunidades. En cambio, dentro de un menor número de ocasiones propicias, los ágiles de Independiente, novicios y poco efectivos por lo general, supieron encontrar los goals necesarios del empate, y hasta pudieron ganar, a no mediar el comentado error de Rojas. Es claro que la lesión de Lucco primero y posteriormente la de Suárez, minaron el poderío y la moral de Boca, pero es el caso de consignar que no supo aprovechar lo que llamaré un mal día de los rojos, de esos días de los que no se ven exentos ni los grandes campeones.

LAS FIGURAS SOBRESALIENTES

Por lo ya comentado, podrá deducirse, que no fracasó ningún jugador en Boca, mientras que en Independiente ocurrió un desnivel de méritos pronunciado.

No obstante, hubo en el team local dos hombres de relieve y otros dos estimables. Fueron los primeros Benítez Cáceres y Cussatti, y los segundos, Lazzatti y Suárez. El paraguayo, además de marcar un goal espectacular, jugó con el mismo empuje y precisión incontrastable que había demostrado en el curso de la temporada anterior y aún no había evidenciado en la actual. Fué una verdadera pesadilla para los rojos, por su decisión, rapidez en el esquive y acierto en el pase. El winger, que no me había convencido la vez anterior que lo vi, puso el domingo de manifiesto una gran concepción para el juego coordinado, centreó con habilidad y remató con gran ajuste y potencia, formando con el paraguayo un ala digna competidora de la izquierda rival.

Pardies se lanza para detener un tiro a un costado de la valla, pero el referee Destaillats, quien actuó acertadamente, cobra off-side contra los rojos. Cerca de 50 mil personas presenciaron este encuentro, que tuvo por escenario el field de Boca

En Independiente, Lecea fue columna fuerte de la defensa y Sastre y Martínez del ataque. Aquél fue un back movedizo e incansable dentro del área chica; quitó y rechazó sin estilo, como es su costumbre, pero con una seguridad y eficacia que no costó mucho trabajo adivinar dónde estaba el principal obstáculo que conspiraba contra la efectividad del ataque boquense. Y lo que fué más admirable en ese jugador, es que se agigantaba en los momentos de peligro o cuando la desorientación de sus compañeros de defensa era mayor.

Sastre fué el forward brillante que ya conocemos y que produce regularmente sus grandes actuaciones. Admira su dinamismo, pero más aún la facilidad que tiene para el dribbling y el pase, que lo hacen siempre un enemigo de notable consideración, al par que hace gustar la riqueza de su juego. Martínez a su lado está realizando grandes progresos, y en su elogio cabe decir de él, lo mismo que lo que ya dijera de Cussatti. La performance de uno y otro fueron muy similares, y si hubo alguna diferencia, ella fué más bien a favor del novel jugador de Avellaneda. Entre las figuras estimables de los rojos deben agregarse Bello, que no estuvo impecable como otras veces, pero que realizó jugadas de mérito;

Arsenio Erico debutó con 19 años apenas cumplidos en Independiente. Ese día no convirtió pero una semana después le haría 2 goles a Chacarita en la victoria por 3 a 1.

Erico, el nuevo centre-forward, un muchacho ágil, elegante, rápido, que sabe esquivar con decisión y pasar con oportunidad, y C. Martínez, el half suplente que superó a sus compañeros.
Fazio, Ferrou y Corazzo, particularmente el segundo, estuvieron discretos, pero tan por debajo de sus brillantes actuaciones habituales que decepcionaron. El ala derecha muy floja, especialmente Rojas.

Pardies no fué el goalkeeper seguro y bien colocado de otros matches. El primer goal fue por un error suyo, y en otras jugadas se mostró vacilante. Moisés jugó mucho mejor que Bibí, pero ambos usaron una táctica de abrirse, que resulta muy peligrosa y provoca la falta de tranquilidad para el arquero que se ve poco escudado. Me había olvidado de referirme a Lazzatti y Suárez. El bahiense progresa día a día, y en la prueba de fuego del domingo evidenció sus condiciones de gran luchador y su capacidad para el apoyo. Suárez ha vuelto decididamente por sus laureles, y es punto alto en el team, mientras que Martínez, algo inferior, no deja de completar un terceto que era en Boca talón de Aquiles y que es actualmente un factor de valía, para los buenos éxitos del team.

Varallo incurrió en el defecto de ser muy personal, pero indudablemente, aunque su juego resultó negativo, dió abundante trabajo a la defensa contraria. Sánchez estuvo muy bien en el primer tiempo, pero se apagó en el segundo, y Lucco, al lesionarse otra vez, no pudo dar una noción exacta de sus méritos, como para juzgarlo definitivamente.

Por CHANTECLER (1934)

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Destacadas

PROGRAMA 2206 de Correo Independiente

Radio Roja 195.7

asd

More in Entrevistas

WhatsApp chat