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Fútbol

La tormenta que puede desatarse en Independiente tras la salida de Emmanuel Gigliotti al Toluca

El 31 a la noche, el hincha de Independiente brindó por el Año Nuevo con cierto gesto de incredulidad. El día 1 celebró el cumpleaños 114 del club con la contrariedad en aumento, y anoche se fue a dormir definitivamente crispado. Todo por una única noticia: hoy, cuando el plantel del Rojo retorne de las vacaciones, Emmanuel Gigliotti no estará en Villa Domínico.

Uno de los dos goleadores de la Superliga (12 tantos, igual que Lisandro López) seguirá su carrera en el Toluca mexicano, que pagará cuatro millones de dólares por su pase, aunque a Independiente le quedarán limpios unos 2,8 millones.
En principio puede parecer extraño que un equipo que tiene en la concreción de las ocasiones que genera uno de sus déficits más notables deje escapar a su máximo realizador. Gigliotti llegó a Avellaneda hace exactamente dos años y en ese lapso sacudió 27 veces las redes adversarias, más que ningún otro compañero. Pero todo tiene su explicación.
«A Emmanuel le tienta el nuevo desafío, tiene 31 años y está en un gran momento», dijo Gustavo Goñi, representante del jugador, el pasado martes, para agregar que «Ariel Holan y los dirigentes querían que se quedara, pero logramos convencerlos. A Independiente también le sirve el pase».
Gigliotti se había convertido en los meses finales del año pasado en el indiscutible ídolo de la hinchada y por eso no extrañó que las redes sociales estallaran apuntando tanto a la dirigencia como al entrenador al conocerse la posibilidad del pase. La afirmación de Goñi calmó la ebullición, pero solo en parte.
Nadie en el universo Rojo olvida que, en varias entrevistas concedidas en el año, el ex de All Boys, San Lorenzo, Colón y Boca, entre otros, expresó una y otra vez su comodidad en el club. «En ningún lado me sentí mejor que acá», llegó a decir Gigliotti, en una declaración que vaticinaba una larga relación. No será así y los porqués flotan en el aire.
La fecha del 2 de octubre es la primera que se señala con el dedo. Esa noche, River e Independiente definían en el Monumental el pase a las semifinales de la Libertadores tras el 0-0 de la ida. Gigliotti acababa de arrancar su racha goleadora del último trimestre de competición, con dos tantos a Colón y uno a Banfield. Franco Armani le había ahogado el grito con una atajada antológica en el partido jugado en Avellaneda.

Sin embargo, Holan decidió dejarlo en el banco, y el episodio, cuentan los que mejor conocen la interna del vestuario Rojo, terminó de quebrar una relación que ya había perdido la fluidez y la confianza de los primeros tiempos.
La zigzagueante evolución del trato entre técnico y goleador durante sus dos años de convivencia explica en buena medida el cambio de actitud del Puma respecto a su permanencia en el plantel. Fue Holan quien rescató a Gigliotti de su exilio en China en 2017 para convertirlo en su «9» titular y sostenerlo cuando los goles no llegaban en los primeros meses. El Puma pagó esa confianza con los goles marcados ante Libertad en
semifinales y Flamengo en la final de la Copa Sudamericana de ese año, disipando de paso las dudas que los hinchas depositaban sobre él.
Pero Holan ya rumiaba tenía otras ideas. En el verano pasado, su insistencia por la contratación de Silvio Romero, un centrodelantero de características diferentes, menos potente pero más dúctil, sembró los primeros interrogantes acerca de su auténtica fe en Gigliotti. La tarjeta roja que se ganó el «9» en el encuentro de ida por la Recopa ante Gremio (un codazo innecesario a un rival en mitad de cancha antes de que terminara el
primer tiempo), sumó una muesca más a sus sospechas.
El tema de la verdadera valía que el técnico otorgaba a su goleador volvió al tapete una y otra vez durante el año. Holan desmentía cualquier disgusto enseñando la planilla de minutos disputados por Gigliotti en la temporada –


Al mismo tiempo aseguraba que los niveles de eficacia del Chino Romero, medidos en goles y asistencias, eran superiores. El Puma respondía con gritos y festejos puntuales,casi obligando al técnico a mantenerlo en el puesto. Holan lo mandó al banco la noche contra River. El «9» se despachó con 7 tantos en los partidos siguientes antes del apagón final ante Lanús, Boca y Godoy Cruz.
Solo los protagonistas saben en qué medida aquel episodio del Monumental influyó en la marcha del goleador. La decisión, en todo caso, amenaza con tener consecuencias. No son pocos los hinchas que consideran que desde el club -en el que Holan es máxima autoridad futbolística- no se hizo todo lo necesario por retener al ídolo, y lo harán saber si el equipo no recupera el rumbo ganador en 2019.
Con varias ausencias y ninguna incorporación, Independiente arranca hoy el año más o menos como el clima de estos días, es decir, con tormentas. Ninguna causó más truenos y relámpagos que el adiós de Emmanuel Gigliotti, el Puma que a partir de ahora rugirá sus goles en el Toluca mexicano.

Por: Rodolfo Chisleanschi

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