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Fútbol

La gran lucha de Silvio Romero con su hijo

El Chino compartió con Olé y contó el difícil momento que le toca vivir por un problema de salud crónico de su hijo Mateo: “El me enseña más que yo a él”. Así dan pelea.

Favio Verona / Diego Bogado

Buscar el equilibrio. De eso se trata el fútbol. Y también la vida. La cornisa siempre está a un paso y la oscuridad del abismo suele recordarnos qué tan frágil es todo. Una pelota que se estrella en el palo puede ser la diferencia entre descubrir la felicidad plena o transitar los insondables caminos de la tristeza más profunda. Al menos así lo creía Silvio Romero hasta que alguien supo darle la lección más importante. Una de esas lecciones que no se aprenden en ninguna cátedra. Su hijo, Mateo, le enseñó que luchar contra la adversidad es un concepto mucho más profundo que romper una sequía goleadora, jugar con todo un estadio en contra e incluso que pelear por no descender. Luchar contra la adversidad es hacerle frente a una difícil enfermedad desde la cuna. Esa sí que es una batalla en la que sólo los valientes pueden salir victoriosos. Hace apenas 13 días, el delantero no viajó a Paraná para el duelo ante Patronato (0-1). El partido más trascendente del Chino se jugó en un quirófano, donde su hijo fue operado. Mateo, de tres años, tiene encefalopatía crónica, una lesión neuronal que adquirió luego del parto y genera retrasos madurativos y motrices. Y fue sometido a una intervención quirúrgica para poder volver a caminar. “Quiero agradecerle a la gente porque recibimos un apoyo incondicional. Fue algo hermoso. Nos llegaron muchas cadenas de oración y un respaldo constante, que para el seno familiar fue muy importante. Mateo está muy bien, fue una cirugía programada. La recuperación se demoró un poquito más de la cuenta, pero en líneas generales se encuentro mucho mejor”, le comentó el goleador de 31 años a Olé.

-¿Te dio fuerzas el apoyo de la gente?

-Sí, muchísimas. Lo de la gente me conmovió. No sólo me bancaron los hinchas del Rojo, sino también de otros equipos. Todos se manifestaron em distintos lugares y estamos eternamente agradecidos.

-¿Estos momentos adversos te hacen replantear todo?

-Esto te hace notar que hay otras cosas además de que la pelota entre en un arco. La vida no es una pelota. Uno en la vida tiene prioridades como persona. Por suerte la gente lo ha entendido muy bien y me ha dado una muestra de apoyo incondicional. Eso me dejó muy tranquilo y sé que siempre voy a estar en deuda porque recibí muestras de cariño que jamás podré devolver.


-En el fútbol a veces te errás dos goles y llegás a tu casa de mal humor. ¿Esta experiencia te cambió la percepción de cuáles son las prioridades?

-Sí, seguro. Antes del partido contra Patronato hablé con el cuerpo técnico y ellos me entendieron. Hay cosas que van más allá de lo deportivo, de si la pelota entra o no, de si el defensor cierra bien o el arquero está bien ubicado. Estos hechos son una especie de barrera que te demuestra de qué lado están las cosas realmente importantes de la vida. Le agradezco al entrenador, que me dio la posibilidad de enfocarme en la recuperación de Mateo por unos días. Él me necesitaba y yo sentía que precisaba a la familia. Tuve la posibilidad de conversarlo con Sebastian (Beccacece) y me dio su punto de vista. Dijo que me iba a ser difícil enfocarme en el partido por todo lo que me estaba pasando. Creo que tomamos una decisión correcta pensando en el grupo y en el cuidado personal. Fueron semanas movidas, pero estoy contento porque es importante saber que uno trabaja con buenas personas. Para armar un gran equipo es necesario formar un buen grupo. Y nosotros lo tenemos.
-¿Qué aprendiste de todo esto?

-Muchísimo. Mi hijo me enseña más que yo a él. Me da lecciones todos los días desde el minuto en que nació. Todo el tiempo nos está dejando una enseñanza y eso es realmente muy gratificante.

-¿Cuál creés que es la lección más importante que te dejó Mateo?

-Absolutamente todas. Verlo feliz es una motivación muy grande. Los chicos no tienen límites y dan todo. Te contagian esas ganas de vivir, de salir adelante, de dar pelea. Hay que tratar de aprender de eso y usarlo como ejemplo. Ellos siempre tienen una sonrisa para regalarte y dan el 100% pase lo que pase. Eso conmueve hasta a los más duros.
-¿Compartir el tiempo con él te motiva? ¿Te da más fuerzas para salir a pelearla por la familia en el campo de juego?

-Sí, en la cancha uno ya está más tranquilo y piensa únicamente en jugar. Pero en la previa a los partidos, a la hora de motivarse, tengo bien presente que Mateo no especula en nada y que va siempre para adelante.


-¿En algún momento sentiste temor?

-Por suerte no. La cirugía era algo que se había programado un tiempito atrás. Si bien la recuperación tardó más de lo que estaba previsto, nos mantuvimos muy tranquilos.
-¿Es posible sacar algo positivo de todo lo que les tocó vivir como familia?

-Desde mi punto de vista sí. Yo soy muy optimista. Con mi mujer, Sara, tratamos de ver el lado bueno de las cosas. Eso es en parte lo que nos caracteriza como familia. Por suerte salió todo bien.

-En su momento la historia de Jonás Gutiérrez, quien superó un cáncer, le dio mucha fuerza a gente que estaba en una situación similar. ¿Pensás que esto puede motivar a aquéllos que tienen algún familiar con un inconveniente de salud? ¿Fue por eso que junto a tu esposa decidieron hacerlo público?

-Seguro, no tengo dudas de eso. Y ojalá que así sea, que sean muchos los que entiendan el mensaje. En lo personal me he dado cuenta de que todo se puede, de que no hay nada inalcanzable. Dentro de lo malo hay muchísimas cosas buenas. Hay que mirar todos los días hacia adelante porque a los que dan pelea el camino siempre se les termina acomodando. A la larga o a la corta


-¿Esta experiencia te liberó un poco de las presiones que tenías en el semestre pasado? Se te advierte como si te hubieses quitado una mochila de encima…

-Es un poco difícil analizar mi momento, pero me siento muy bien. Pude convertir en los partidos que me tocó jugar y eso es fundamental. Pero deseo que el equipo tenga una continuidad en cuanto al nivel de juego, porque lo colectivo está por sobre lo personal.

-¿Qué explicación le encontrás a este arranque irregular de semestre?

-Por momentos jugamos bien. Contra Colón tuvimos un partido muy bueno y ése es el ideal al que apuntamos. Tenemos que tratar de sostener ese nivel por más tiempo.

-Beccacece viene probando distintos esquemas. ¿Con qué dibujo te sentiste mejor acompañado arriba?

-He estado cómodo en todos los partidos porque, más allá del sistema, me siento identificado con la idea. Estamos en un proceso que va a llevar tiempo, pero no tengo dudas de que estamos transitando el camino correcto. El grupo ha entendido muy bien lo que quiere el técnico. Tenemos un horizonte y vamos a llegar muy lejos.

-Te ha tocado jugar en el área o detrás de un 9. ¿Tenes alguna preferencia?

-No, me siento cómodo en las dos posiciones. Y trato de cumplir con lo que pide el técnico. Hay que adaptarse a lo que necesita.

-¿En qué se modifica tu juego en una posición o en la otra?

-Siendo referencia de área tenés movimientos más limitados. Y jugando retrasado noto que puedo participar más del juego, pero puedo cumplir las dos funciones.

-Estás en el club desde hace un año y medio. ¿Éste tiene que ser tu semestre?

-Más allá del mío, debe ser el del equipo. Tenemos que tratar de conseguir algo este año. Conocemos el nivel de exigencia del club. Trabajando de la manera en que lo estamos haciendo vamos a alcanzar las metas.

-¿Cómo se hace para que esa exigencia no se transforme en un lastre?

-Las derrotas te dejan enseñanzas. Nos dolió mucho quedar afuera de la Sudamericana. Fue muy duro perder 3-0 con Estudiantes. Pero después de esos dos golpes duros jugamos uno de los mejores partidos del semestre ante Colón. Esos son indicios de que vamos por el buen camino. Ahora estamos en búsqueda de la regularidad.

-¿Qué les falta para lograr esa regularidad y tener constancia en el juego?

-Nos esta faltando tratar de ser más punzantes por momentos. Lo hemos conseguido en algunos pasajes de los partidos, pero en otros no. Y hay que trabajar sobre eso.

-¿Cómo describirías al Independiente que están tratando de conformar?

-Un equipo intenso, ofensivo, solidario para recuperar y rápido para atacar. A eso apunta nuestra búsqueda.

-¿Le van a dar prioridad a la Superliga o a la Copa Argentina?

-Sabemos muy bien dónde estamos y queremos ganar todo. Pero primero hay que construir un equipo. Los objetivos son una consecuencia del trabajo.

-¿Por qué se vio una diferencia marcada en el juego de Independiente de local y de visitante? En Avellaneda generaron más situaciones de gol y jugando afuera tuvieron pocas llegadas.

-Sí, no sé cuál es el motivo. Tenemos que tratar de jugar todos los partidos como lo hemos hecho de local, con nuestra gente.

-¿Qué equipos creés que van a ser los principales adversarios en el torneo?

-Es difícil encontrar candidatos. Esto recién está empezando y hay que tener en cuenta que varios equipos fuertes juegan copa. Tenemos que enfocarnos en lo nuestro y no preocuparnos tanto por los demás.

-¿Ustedes se animan a ponerse el cartel de candidatos?

-Tenemos que ir de a poco y apuntar a crecer como equipo. Sabemos qué es lo que demanda el club y que la exigencia es mucha. Tenemos que afianzar la idea y sé que vamos a estar a la altura.

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