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Pablo Hernández: “Me sirvió muchísimo volver a mi casa, al barrio, a sentir las necesidades que tuve”

Cuando uno pone los pies sobre la tierra…

El Tucu atravesó el tramo final de su grave lesión en su provincia natal. “El hambre y las ganas de volver a jugar están intactos”, le contó a Clarín. Y hasta pidió por el ascenso de San Martín de Tucumán.

Ahí, donde pateó su primera pelota, Pablo Hernández encontró las respuestas a esas preguntas insurgentes que muchas veces tratan de boicotear los pensamientos cuando alguna piedra grande cae en medio del camino. Ahí, merodeando por las canchas de tierra de Villa 9 de Julio, a un par de kilómetros del centro de San Miguel de Tucumán, el mediocampista de Independiente se reconectó con los pasos iniciales de su carrera, cargados de duros momentos, que durante los días de parate por la pandemia le sirvieron como el combustible más efectivo para sobrellevar la última etapa de la recuperación de la rotura de ligamentos de su rodilla izquierda que sufrió hace exactamente un año.

«Se me pasó rapidísimo el tiempo. Ya había esperado tanto que esperar un poco más no me afectó», le dice el Tucu a Clarín sobre cómo se tomó los meses de aislamiento, que le prolongan mucho más la vuelta a las canchas. Ahora, después de refugiarse en el barrio El Molino, donde se crió, para transitar la cuarentena, Hernández ya está listo para volver, aunque sabe que deberá esforzarse para recuperar el lugar en el equipo titular. Mate en mano, en esta charla extensa le hace frente a ese desafío y asume la responsabilidad de aportar la voz de la experiencia junto con el capitán Silvio Romero, en un vestuario que sufrió una fuga de referentes y que quedó plagado de juveniles.

-Vas a cumplir los 34 el mes que viene, ¿en algún momento pensaste en largar todo por la lesión?

-Nunca. Los que me conocen saben que mi camino siempre fue difícil. Y todo lo que te pasa cuando sos chico, después te ayuda en la vida. Siempre traté de ser fuerte en todo sentido: cuando me faltaba para el colectivo para ir a entrenar, cuando me faltaba para comer algo. Son enseñanzas que después ves de otra manera. A los tres días después de operarme yo ya estaba en el club. El hambre y el deseo de volver a jugar están intactos. Sé que fue una lesión muy importante, complicada. Nunca me había pasado más que un esguince de rodilla. Me tocó a esta edad y lo acepté. Me puse a full a trabajar en doble turno para la recuperación. No me quejo porque ahora me siento bien y estoy en el club que quiero estar.

-¿Usaste esos pensamientos de tu infancia que se te vinieron a la cabeza como motivación en este tiempo?

-Sí. Cuando me fui y anduve por el barrio volví a la cancha donde crecí. Por eso yo les digo a los más chicos que todo se logra con sacrificio. He conocido a muchos que han quedado en el camino. Es un camino bastante duro. Si sos fuerte de la cabeza lo podés lograr. La necesidad también te lleva a hacer muchas más cosas de las que podés. Eso te llena de hambre. No hay nada mejor que ayudar a tu familia haciendo lo que más te gusta. Me sirvió muchísimo volver a mi casa, volver al barrio, volver a sentir las necesidades que tuve antes. Ahora que uno tiene la oportunidad de ayudar desde otro lugar, no quiero olvidarme de donde yo estaba. Eso me ayudó muchísimo en esta recuperación.

-¿Cuáles son las cosas del barrio que te quedaron grabadas de cuando eras pibe?

-Más que nada, cuando me pongo a conversar con mis amigos sobre la oportunidad que tuvieron de jugar. Vos los ves jugar y… Saben lo que hacen. Entonces pienso en por qué yo y no ellos. Siempre me lo pregunto y lo hablo con ellos. Saben todo lo que yo he pasado, eso de levantarme temprano, no salir a la noche… Son esas cosas que yo hacía y ellos no y ahí se ve el detalle. Es duro, pero vale la pena. Vos ves que hay chicos que tienen calidad y son diferentes, pero el camino es largo y tenés que pasar muchas cosas para llegar. El único que llegó a Primera soy yo y me siento mal por ellos porque siempre estuvieron al lado mío y pasamos muchas cosas.

-Independiente vivió un receso muy duro por todos los conflictos, ¿cómo viviste todo lo que pasó en el club y en el equipo?

-Fue difícil. Hubo muchos atrasos. Uno sabe cómo está el país y que no es fácil mantener a un grupo con contratos altos. Se entiende, pero uno también quiere lo suyo, que es lo que se ha firmado. Es parte del trabajo y todos queremos cobrar lo que nos pertenece. Ahora el club dio un paso muy grande, nos acomodó las cosas, hizo un gran esfuerzo y nosotros queremos devolverle ese esfuerzo. Las decisiones que tomaron otros compañeros son muy personales. No me quiero meter porque son cuestiones personales. Los que estamos queremos estar y queremos lo mejor para el club, para nosotros y también para los que se fueron.

-¿Pudiste hablar con los que decidieron irse?

-Hablé con algunos. Yo como compañero quería que continuaran, llevamos dos años juntos y formamos amistades. Pero cuando se toma una decisión así es algo personal y hay que dejarlo fluir. Si ellos no querían estar por equis motivos hay que respetarlos. Ahora a nosotros nos toca pensar en los que quedamos y en lo que va a venir.

-Quedó un vestuario con pocos referentes y muchos juveniles, ¿sentís que tenés que estar especialmente más cerca de los chicos?

-Los más grandes debemos pensar en los chicos para que puedan sentirse importantes y que el lugar que se han ganado, porque se lo han ganado, lo hagan valer. En mi caso, en el caso del Chino (Silvio Romero) y del Perro (Lucas Romero) tenemos que ser conscientes de esa responsabilidad que nos toca. Hay que marcarles el camino y trabajar mucho más de lo que veníamos haciéndolo para cambiar lo que pasó deportivamente. Los chicos se tienen que aferrar de la ilusión que tenemos nosotros de lograr cosas grandes con este club.

-¿Cómo notás el clima del plantel por todo lo que viene pasando?

-A la mayoría los noté felices de volver. Noté un clima bastante bueno, lleno de ilusión. Lo que pasó, ya está. Queremos pensar en lo que viene con los que estamos. Hay chicos como Alan Franco y Fabri Bustos que tienen muchos partidos, que son del club y que quieren lo mejor. Tratamos de dar un mensaje positivo y de no hablar más de lo que pasó. Los que estamos acá queremos hacer lo mejor para que las cosas cambien de acá en adelante. Estamos contentos de volver a entrenar y de poder jugar pronto. Es un poco raro no tener contacto con los compañeros. Se extrañan el mate, las charlas de vestuario, los abrazos y las jodas. Pero entendemos la situación esta y los peligros que conlleva y hay que ser precavidos.

¿Independiente puede aspirar a ganar la Copa Sudamericana con un plantel corto y sin tantos jugadores de renombre como le quedó?

-Se fueron jugadores importantes, no te lo voy a negar. Sin dudas, sería ideal si se pudieran reforzar las posiciones en las que hubo salidas. Pero si nosotros captamos la idea creo que podemos ir por buen camino. Te habrás dado cuenta lo que pasa en la Champions: la diferencia entre un equipo que tiene una buena idea de juego en comparación con otros equipos con grandes nombres ya no se nota. El fútbol moderno ya no se gana con grandes nombres; se gana con ideas y con intensidad. Si hacemos una buena pretemporada y captamos la idea atrevida que queremos lograr se pueden lograr cosas. Tenemos una linda oportunidad de revertir la situación. Veo con buenos ojos el futuro de Independiente.

-¿Sentís que tenés que remar de atrás para volver a ganarte el puesto? ¿Tenés ganas a esta altura de tu carrera de estar en esta situación?

-Si te dijera que no ya me hubiera ido del club. Yo quiero estar en el equipo y ganarme un lugar. Quiero que el técnico cuente conmigo. Quiero volver a sentirme importante en el equipo. Sé que vengo desde atrás, es una carrera que vengo corriendo desde atrás. Nadie me va a quitar el deseo y el hambre que tengo de volver a jugar. Trabajo para ser parte del equipo titular.

Su fanatismo por San Martín
​Una confesión sacudió a la sociedad futbolera tucumana durante la cuarentena. Pablo Hernández admitió durante una nota con LV 12 Radio Tucumán su fanatismo por San Martín, justo él que comenzó su carrera en Atlético. Las redes explotaron en el mes de abril y mientras muchos hinchas del Decano se la agarraron con él, mientras los del Santo lo elogiaban.

«Para la gente que no me conoce fue duro lo que dije. Pero uno no puede cambiar de club. El sentimiento uno lo tiene presente desde chico, no se puede negar. Cuando estuve en la otra vereda me entregué por completo. No veía los colores, yo veía el trabajo y el comienzo de mi carrera. Si la gente se enojó porque soy hincha de San Martín, problema de ellos. Nosotros ascendimos con Atlético y creo que hice un buen trabajo ahí», dice el volante de Independiente.

«En la calle -sigue contando las repercusiones- nadie me dijo nada, por ahí me llegaron algunos mensajes en las redes, pero igualmente veo poco de eso. No soy mucho del mundo de las redes. Pero fue una locura. Al sentimiento no lo puedo negociar».

Hernández le cuenta a Clarín que inclusive cuando era chico de movida trató de no aceptar la posibilidad de ir a Atlético por su sentimiento hacia el rival: «Primero dije que no y mi vieja me llevó de los pelos, ja. Yo no quería. Pero pasé por tantas cosas en las inferiores… Yo a los 13 años me vine a Buenos Aires y luego me volví a Tucumán porque las cosas no me habían salido como quería. Pero no iba a entregar todos esos años para nada. Incluso mi vieja se había metido en un crédito para comprarme una bicicleta para que yo pudiera ir a entrenar. Doble presión tenía. ‘Vos vas o vas’, me dijo. Y mi viejo con la mirada me decía todo también, ja».

Y después de recordar las enseñanzas de su primer gran maestro del fútbol, el Indio Solari, el Tucu se mete en la polémica por la decisión de la AFA de hacer un nuevo torneo para los ascensos a Primera, viéndose así perjudicado San Martín, que era líder de una de las zonas antes de la pandemia.

«Seguí la campaña y había sacado una buena diferencia. Tenía un buen plantel, había invertido mucha plata. Y la mayoría de los jugadores se tuvieron que ir por la pandemia. ¿Quién le devuelve todo eso? La única forma es darle el lugar que se merece. Había logrado lo que todo equipo requiere para estar en Primera. San Martín tiene que estar en Primera por lo que ha hecho y por lo que es», expresa con la camiseta puesta.

Fuente : Nahuel Lanzillota

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