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Además de fúbol, sabías que .....

CAMBALACHE… casi un HIMNO ARGENTINO… ¿Sabías el porqué de una de sus frases?

Nunca supimos porqué Discépolo asoció La Biblia con el Calefón…

Esta historia de la vida cotidiana de Buenos Aires da la explicación de la metáfora del tango «CAMBALACHE», cuya letra y música fueron compuestas por Enrique Santos Discépolo en 1934, que dice: «Y HERIDA POR UN SABLE SIN REMACHE, VES LLORAR LA BIBLIA JUNTO A UN CALEFÓN

Hasta finales del XIX se utilizaban bacinillas, también llamadas ”tazas de noche» , cuyos contenidos eran arrojados por las ventanas al grito de:  «AGUA VA”. Y antes aún, letrinas que solían estar en los fondos de las casas…

En Buenos Aires , coexistieron bacinillas y letrinas hasta principios del siglo XX, época en que las familias «acomodadas» comenzaron a instalar baños.

Luego el uso de baños se generalizó y se empezaron a construir en todas la viviendas, aún en las más modestas.

El sencillo «mini-ambiente» constaba al menos del retrete y lavabo y si los lujuriosos propietarios de casa gustaban de practicar la costumbre de lavarse todo el cuerpo los baños también tenían una ducha. Claro, si había una ducha era necesario calentar el agua, así que se instalaba también un «Calefón«.

Sin embargo, EL PAPEL HIGIÉNICO  tardó en obtener su carta de ciudadanía para poder trabajar en limpio en estas sucias tierras y como cuando apareció era bastante caro, no estaba al alcance de todas las familias. Éstas se veían obligadas a utilizar para esos fines sanitarios el vulgar papel de diario o, en su defecto cualquier otro.

Por supuesto, eran muy estimados los papeles más sedosos, así que los sufridos usuarios trataban de conseguir en las verdulerías y fruterías los papeles con los que venían envueltas las manzanas y otros productos del campo.

Otro muy apreciado era llamado el «PAPEL BIBLIA«, por ser este especialmente delgado y suave. Ahora bien, ya por entonces existía la Sociedad Bíblica, una de cuyas misiones parecía ser la de difundir la Biblia Protestante, para lo cual regalaba ejemplares del sagrado libro.

Pues muchos de los habitantes de Buenos Aires deben de haber parecido devotos creyentes, ya que aceptaban de continuo esas «GENTILEZAS» y, aunque la mayoría era católica, lo mismo pasaban y retiraban la Biblia Protestante, tantas veces como sabían que la Sociedad las obsequiaba en las calles, plazas o en su sede central.

Sin embargo, cuentan los hombres dignos de fé que quienes obtenían esas Biblias, les perforaban una tapa y las colgaban en un gancho llamado «SABLE SIN REMACHE» al lado del calefón, cerca del retrete e iban arrancando las suaves hojas para usarlas como papel higiénico.

En este hecho se habría inspirado Enrique Santos Discépolo para decir con elegancia propia de un grande:

«IGUAL QUE EN LA VIDRIERA IRRESPETUOSA DE LOS CAMBALACHES SE HA MEZCLAO LA VIDA, Y HERIDA POR UN SABLE SIN REMACHE, VES LLORAR LA BIBLIA JUNTO A UN CALEFÓN.«

Discepolín: Cambalache en 1934, Uno en 1943, Cafetín de Buenos Aires en 1948… entre otros tangos, además de compositor fué músico, dramaturgo y cineasta argentino… un genio.

1 Comment

1 Comment

  1. Anibal

    10 septiembre, 2020 at 11:20 am

    Gran compositor Discepolin.

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