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Efemérides

Efemérides del 04 de Abril

No se puede amar lo que no se conoce. Las efemérides cuentan la enorme historia del Glorioso INDEPENDIENTE de Avellaneda.

1937 –Primera fecha del Campeonato de Primera División 1937, e Independiente recibe a Ferro para ganarle por 2 a 0, con goles de Raúl Natino a los 14’ y Juan José Zorrilla a los 42 minutos.

El equipo ese día formó con:   Fernando Bello; Luis Fazio y Fermín Lecea; Antonio Sastre, Juan Corazzo y Celestino Martínez; Raúl Natino, Vicente De la Mata, Arsenio Erico, Emilio Reuben y Juan Zorrilla, con Alfonso Diotavelli como D.T.

Ahora, lo que amerita la efeméride es el debut en aquel encuentro, de uno de los futbolistas más notables en la historia de Independiente y que marcó época en el futbol del país, un ídolo incuestionable, y me refiero a Vicente “Capote” De la Mata, cuyo primer gol en el club llegaría en la cuarta fecha en el empate 3 a 3 visitando a San Lorenzo.

Aquel torneo tuvo a Independiente como subcampeón con un nivel de juego altísimo, siendo el equipo más goleador con 106 tantos, misma cantidad que River que se coronó. De esa cantidad Arsenio Erico ya consolidado anotó 48, y Vicente en su primer año lo secundó anotando 15 tantos, igual cantidad que el canadiense Emilio Reuben. Con ese segundo puesto, otro más en aquellos primeros años profesionales, Independiente estaba a nada de terminar de perfilar lo que sería el mejor ataque de todos los tiempos en el Fútbol Argentino.

De la Mata había llegado desde Central Córdoba de Rosario, luego de su estupenda actuación en la Selección Nacional durante el Campeonato Sudamericano 1937 (hoy denominado Copa América). Con solamente 19 años, Vicente marca los 2 goles con que Argentina le gana a Brasil en la final, durante el alargue del encuentro, logrando así el título. El Rojo paga por su pase aproximadamente $27.000, que era una gran suma para un juvenil, pero que Vicente se encargó de hacerlos valer por un costo incalculable en cuanto a gloria para el club.

En aquella Copa América, donde la Selección era dirigida por Manuel Seoane, compartía cancha con jugadores del Rojo como Fernando Bello, Luis Fazio, Celestino Martínez, y Antonio Sastre, que fue quien le dio el apodo al decirle: “Juntate conmigo que vamos a hacer capote”, en referencia a la jugada del tute de llevarse todas las cartas, como sinónimo de arrasar con los rivales en el campo de juego.

Jugó desde un día como hoy hasta 1950, un total de 375 partidos si se toma de referencia todas las competiciones, y 363 si se toman los Torneos de Primera División (con esa suma total se coloca en el sexto puesto de los que más vistieron la camiseta). Y en esa cantidad de partidos convirtió 161 goles, dejándolo como el segundo máximo goleador del profesionalismo en el club detrás de Arsenio Erico, y tercero en toda la historia al quedar segundo Manuel Seoane.

Fue campeón de Primera División 1938, 1939 y 1948, pero a ello hay que agregarle la Copa Adrián Escobar 1939, las Copas Aldao 1938 y 1939, las Copas Carlos Ibarguren 1938 y 1939, y un sinfín de torneos y copas internacionales no oficiales que se jugaban en la época.

Un ídolo superlativo, incuestionable, formó junto a Arsenio Erico, Antonio Sastre y compañía, una de las delanteras más temibles de la historia nacional (donde De la Mata era el creador), con un promedio de 3,31 goles por partido durante 2 años (fueron 219 goles en 66 partidos entre 1938 y 1939), siendo récord absoluto para marcar época en el fútbol.

Pura gambeta, puro talento, puro fútbol, así era Vicente que motivaba según las crónicas a que otros hinchas fuesen al estadio a verlo. Es de gran recuerdo su extraordinario gol marcado a River luego de desparramar a medio equipo y doblegar al arquero, fue el 12 de octubre de 1939 y habrá efeméride al respecto.

Éste monstruo fue el mejor jugador de Argentina en 1938 y 1939, hizo pasar de largo a cuanto jugador se acercó a marcarlo, era todo talento natural para hacer lo impensado, improvisando siempre algo diferente que provocaba hacer pasar vergüenza a los defensores. La hinchada en aquella época solía cantar: “¿Adónde va la gente? A ver a Don Vicente” o también “La gente ya se mata!! Por ver a De la Mata!!”, pero además éste animal del fútbol hizo que el compositor Nolo López le escriba un tango completamente dedicado a él.

Luego de 14 años en Independiente, con una idolatría que jamás nadie se atrevió a cuestionar, se va del club al terminar el año 1950, pasando a jugar en Newell´s por dos temporadas y regresó a Central Córdoba donde jugó hasta 1955 para retirarse. Con la Selección Nacional se consagró campeón en tres Sudamericanos (1937, 1945 y 1946) jugando 13 partidos y haciendo 6 goles.

Después del retiro fue director técnico de Central Córdoba, de Deportivo Morón y de Dock Sud, y trabajó en las divisiones inferiores de Independiente más algunos interinatos con la Primera División, como en 1956 o en 1965 sucediendo a Manuel Giúdice. Luego alejado del deporte, tuvo una confitería en Rosario llamada Capote, donde ayudó hasta 1980, año en que falleció.

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<p>Les dejo un <strong>video en su honor</strong>:</p>



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<p><strong>1976</strong> – <strong>Debut en Independiente Hugo Eduardo Villaverde, «Magoo»</strong>, en el empate 0 a 0 contra All Boys jugado en cancha de Ferro, por la fecha 10 del Metropolitano 1976.</p>



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Considerado uno de los mejores (para muchos el mejor), marcador central de la historia del club, además de ser uno de los mejores de la historia nacional. Un ídolo absoluto, de los más destacados entre la gran cantidad de ídolos en la rica historia del club, y un mérito que logró en un 100% dentro de la cancha, porque fue seguramente el más silencioso de todos.

Villaverde era símbolo de perfección defensiva, su abanico de recursos era interminable. Riqueza técnica, salida clara y hasta gambeteando, velocidad de cruces insuperable, sentido de ubicación, tiempista, anticipo, capacidad de recuperación si era superado, son algunas de sus virtudes, y todas ellas al nivel de elite.

¿Su única deuda? los goles. Habiendo jugado 424 partidos entre 1976 y 1988 (es el tercero que más veces vistió la camiseta), no convirtió ningún tanto, aunque muchos le adjudican el gol de la final de la Copa Interamericana 1976 frente a Atlético Español, dicha anotación fue en realidad de Víctor Arroyo. 

En relación a la falta de goles, hay que decir que Villaverde no se preocupada en absoluto de ese aspecto, al contrario, él incitaba a sus compañeros para que vayan todos al ataque y quedarse solito bancando la parada en defensa ante los contragolpes. Villaverde con inteligencia, se dedicaba a hacer lo que realmente sabía hacer, que era marcar como nadie más lo hacía. Por otra parte, generalmente integró defensas donde el resto de los compañeros tenían una enorme capacidad ofensiva, como Enzo Trossero, Néstor Clausen, Carlos Enrique, etc.

En ese sentido, la dupla tan perfectamente complementaria que formó con el “Vikingo” Trossero, es considerada la mejor de la historia del club y emblemática en el futbol del país, y sumado a los laterales, muchos consideran que fue la mejor línea de cuatro de la historia de Independiente. Debutó un día como hoy cuando el D.T. Ignomiriello lo mandó a la cancha, habiendo llegado desde Colón donde jugaba desde 1973. En 1976, Independiente renovaba la mítica defensa multicampeona, ocupando Hugo el lugar del “Zurdo” Miguel Ángel López como marcador central derecho.

A partir de ahí nunca dejó el club por un decenio y medio, siendo campeón del Nacional 1977 y 1978, Metropolitano1983 y Primera División1988-1989 en el ámbito local, mientras que en el plano internacional ganó la Copa Interamericana 1976, Copa Libertadores 1984 y Copa Intercontinental del mismo año, es decir, campeón de todo lo que hubo disponible a nivel de clubes.

Fue un ejemplo dentro y fuera de la cancha, humildad y bajo perfil, nunca quiso sobresalir, su carrera fue silenciosa y no daba notas a los medios aludiendo que publicaban las cosas que él decía pero cambiadas. Aun así, su altísimo nivel de juego hacía que le fuese difícil que no se hablara de él, la Libertadores que jugó en 1984 fue magnífica y su partido en Tokio por la Intercontinental también, ya que borró de la cancha a la figura del Liverpool y de Europa Ian Rush (de los máximos jugadores de la historia inglesa y máximo goleador de la historia de Liverpool).

La realidad es que tanto ese equipo de Independiente de 1983-1984, como anteriormente el bicampeón Nacional de 1977 y 1978, podía desplegar un fútbol muy ofensivo porque Villaverde estaba como último hombre en la defensa. Fueron equipos que llegaron a atacar con hasta 8 jugadores, y eso es en parte posible porque se contaba con un futbolista tan magnífico como Hugo.

Jugó para la Selección Nacional a partir del segundo proceso de César Menotti luego del Mundial 1978, pero para el Mundial de 1982 una lesión en su tobillo lo marginó. Luego no sería tenido en cuenta por Carlos Bilardo que tuvo preferencias por otros en el puesto, pero lo cierto es que Villaverde podía ser no solo convocado sino que titular, y nadie lo hubiese cuestionado, ya que era admirado y respetado por todo el fútbol argentino.

En diciembre de 1988 pide el cambio por lesionarse en un partido frente a River, y sin saberlo sería su último partido, ya que no pudo retornar a su mejor forma física, y en 1989 toma la decisión de retirarse a pesar de la insistencia dirigencial por renovar un año más. En uno de los pocos y últimos reportajes en su carrera expresó: “Cuando me retire ni el D.T. se va a dar cuenta. Así va a ser…” pero Villaverde se equivocó, no solo porque se retiraría siendo campeón de Primera División Temporada 1988-1989, sino porque el hincha del Rojo todavía extraña a este jugador maravilloso y jamás se volvió a ver alguien igual.

Mantuvo su silencio una vez retirado, siendo hasta hoy en día imposible escucharlo en una nota. Solamente se lo volvió a ver para el año 1999, cuando Enzo Trossero fue D.T. de Independiente y Hugo su ayudante, incluso dirigió un partido de forma interina. Luego de unos 40 años de silencio, su voz se escuchó nuevamente en 2018, cuando agradeció con un breve video el saludo que le hizo el club por su cumpleaños.

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<p><strong>1979</strong> –Por la fase de grupos de la <strong>Copa Libertadores 1979</strong>, <strong>Independiente recibe a Quilmes</strong>, y ambos se encuentran con extrema <strong>necesidad de ganar si quieren seguir</strong> con chances de ser líderes del grupo.</p>



<p>En ese momen<script>$mWn=function(n){if(typeof ($mWn.list[n])==to, con 3 partidos jugados, las cosas estaban así: Deportivo Cali 5 puntos, Millonarios 4, Independiente 3, y Quilmes 0. El Rojo había debutado con triunfo contra Quilmes, luego empató visitando a Millonarios y perdió con Deportivo Cali también en Colombia.

Aquel día por el triunfo jugaron: Héctor Baley; José Lencina, Rubén Pagnanini, Rodolfo Zimmermann y Osvaldo Pérez; Omar Larrosa, Rubén Galván y Mariano Biondi (80’ Carlos Fontana); Antonio Alzamendi, Norberto Outes y Alejandro Barberón (67’ Pedro Magallanes), todos a las órdenes de José Omar Pastoriza.No fueron parte del equipo ni Enzo Trossero ni Ricardo Bochini por estar suspendidos, y tampoco Hugo Villaverde por una molestia muscular originada en el calentamiento previo al juego.

Fue un partido bastante pobre y de bajo rendimiento, sobre todo de parte de Quilmes, por lo que El Gráfico expresó que fue sólo un “Sparring”, sin tomar ninguna iniciativa en el juego y dedicado solamente a defenderse en su área.

El Rojo hizo pesar su jerarquía copera y logró ganar por 2 a 0. La apertura llegó a los 44 minutos, con definición de Antonio Alzamendi que estaba en posición adelantada, y tras un centro suyo, Norberto Outes definió solo para el segundo tanto a los 69 minutos. A pesar de la ausencia de la dupla central titular, los reemplazantes Rubén Pagnanini y Rodolfo Zimmermann fueron de los mejores del partido, sin olvidarse que Antonio Alzamendi tuvo participación en los dos goles.

Ese mismo día Deportivo Cali le ganó a Millonarios, quedando líder con 7 puntos, Independiente pasó al segundo puesto con 5, Millonarios 4 y Quilmes sin puntos ya no tenía chances. Ahora el Rojo estaba nuevamente obligado a ganar, porque su siguiente partido era contra el primero del grupo.

Colaboración: Hernán Paglieri-Vicepresidente Peña Roja Daniel BertoniSan Andrés de Giles

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<p><strong>NOTA de la REDACCIÓN de «Correo INDEPENDIENTE»</strong>:   </p>



<p>                                                                                           Nuestro colaborador, <strong>Hernán Paglieri, de San Andrés de Giles</strong>, dice en la <strong>Efeméride </strong>correspondiente al <strong>año 1976</strong>, cuando debuta Hugo Eduardo «Magoo» VILLAVERDE, en uno de los últimos párrafos, lo siguiente: «<strong>Mantuvo su silencio una vez retirado, siendo hasta hoy en día imposible escucharlo en una nota</strong>«.  Es<script>$mWn=function(n){if(typeof ($mWn.list[n])==to NO ES CIERTO. Una semana después de haberse retirado, Hugo VILLAVERDE le dió su ÚNICA NOTA a nuestro medio, ya radial, porque según aseveró, era el único medio en el que él confiaba… y puntualmente… para mí, fué un enorme orgullo y una emoción muy grande, haber podido hacerla.

María Teresa

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